Literatura y posmemoria: “Otras Fotos de mamá” de Félix Bruzzone

Marcelo Daniel Díaz.

Universidad Nacional de Río Cuarto

Instituto superior de formación docente Justo José de Urquiza.

Instituto superior de formación docente José Manuel Estrada.

marceloddiaz@hotmail.com

Resumen

En el siguiente trabajo se abordará la noción de posmemoria en el cuento Otras Fotos de mamá de Félix Bruzzone incluido en el libro de relatos 76 k

Publicado en el año 2008. En los últimos tiempos sobran estudios acerca de la relación entre historia y literatura argentina y la obra de Bruzzone propone nuevas interpretaciones acerca de la última dictadura argentina desde una mirada que interroga el pasado y complejiza las respuestas.

 

 

Palabras claves: Cultura. Posmemoria. Historia. Testimonio. Verdad.


 

 

“La historia de la memoria pone entre paréntesis el pasado tal como ha sido y se concentra en las formas en la que sido recordado en épocas anteriores. El efecto del tiempo no aparece como un proceso casi natural de sedimentación en el que una capa se deposita sobre otra sino como un proceso de trabajo cultural, una dinámica de las reconstrucciones y recusaciones que se puede describir de la mejor manera de la terminología de la memoria como recordar y olvidar (…) y el recordar y el olvidar siempre tienen lugar en el presente.

Jan Assmann

 

Existe una variada constelación de textos literarios acerca del período de la última dictadura militar argentina. Se trata de un momento histórico muy significativo en términos de memoria colectiva. Desde Liliana Heker (El fin de la historia– 1995) hasta Kohan (Dos veces Junio –2002) o Luís Gusman (Ni muerto has perdido tu nombre – 2002) se puede hablar de un tópico recurrente en la literatura argentina: el terrorismo de estado.

En el siguiente trabajo se abordará la noción de posmemoria en el cuento “Otras Fotos de mamá” (2008) de Félix Bruzzone incluido en el libro de relatos 76 .

Antes de comenzar con la lectura y el análisis del relato se comentarán algunas problemáticas referidas a los criterios de periodización y luego se definirán los conceptos de posmemoria y de cultura a modo de instrucciones de lectura. También es necesario desarrollar brevemente conceptos como los de memoria e historia y testimonio. De esta forma, y en términos de Paul Ricoeur, la historia es entendida como una ciencia social que se encarga de organizar y explicar los hechos del pasado mientras que la memoria sólo se encarga de registrarlos.

Para Clifford Gueertz la cultura es

“Entendida como sistemas de interacción de signos interpretables, la cultura no es una entidad, algo a lo que puedan atribuirse de manera causal acontecimientos sociales, modos de conducta, instituciones o procesos sociales, la cultura es un contexto dentro del cual pueden describirse todos esos fenómenos de manera inteligible, densa”(2003,p.23)

Desde esta definición es razonable considerar que un texto literario puede ser una unidad semántica, es decir un elemento que significa y propone sentidos para ser interpretados en una doble relación entre el contexto y los acontecimientos sociales. En este caso en particular serán interpretaciones asociadas al terrorismo de estado en nuestro país realizadas desde la actualidad.

En Bruzzone se plantean interpretaciones diferentes acerca del modo en que se cuenta la historia con respecto al binomio vencedores/vencidos o con respecto a lo que se considera la historia oficial y la historia crítica.

Una pregunta que surge en una primera instancia es de qué manera se pueden seleccionar textos acerca de esta época ya que en términos de Beatriz Sarlo: “Proponer un conjunto de ficciones para ser leídas según las claves que se han expuesto, implica, obviamente, elegir dentro del corpus y, al mismo tiempo, reconocer que la lectura se desenvuelve como proceso dentro de un horizonte de expectativas” (Sarlo, B a; 2007, p. 334). En otras palabras surge preguntarse por cuáles son los criterios de elección de un conjunto de textos a la hora de elaborar un corpus de estudio. En el caso de la literatura:

“Se recuerda, se narra o se remite al pasado a través de un tipo de relato, de personajes, de relación entre sus acciones voluntarias e involuntarias (…) los personajes articulan grupos que pueden presentarse como más o menos favorables a la independencia respecto de factores externos a su dominio” (Sarlo, B b; 2005, p.10)

Es decir que las interpretaciones que se puedan hacer sobre los textos literarios dependen de parámetros sociales y culturales. El texto elegido para esta ocasión guarda una relación íntima con la memoria y con la historia argentina.

Según Forster no es tarea fácil resolver la pregunta anterior porque ocurre que:

“La ética de la memoria se construye como fortaleza de un presente que asume, o suele asumir, dos estrategias opuestas y complementarias: el rechazo del pasado recordado como tiempo aciago, o su reivindicación como tiempo ejemplar y heroico” (Forster, R; 2003, p.54).

Entre estas dos modalidades de la memoria no suele haber ninguna otra alternativa. Las dos líneas se construyen con certezas y no con hipótesis, con sentidos acabados y no con interrogantes.

Para Sarlo en nuestro país, después del Nunca Más, la memoria ha adoptado una actitud moral (cuando no moralista) en la medida de que los hechos que ocurrieron entre 1976 y 1983 adquieren una significación en términos jurídicos y de derechos humanos:

“La memoria es un bien común, un deber (como se dijo en el caso europeo) y una necesidad jurídica, moral y política” (Sarlo, Bb; 2005, p.62). Además: “El campo de la memoria es un campo de conflictos que tienen lugar entre quienes mantienen el recuerdo de los crímenes de estado y quienes proponen pasar a otra etapa, cerrando el caso más monstruoso de nuestra historia.” (Sarlo, Bb; 2005, p. 24)

La propuesta para trabajar sobre la memoria consiste en que se abran discusiones en distintas esferas comenzando por la escuela. Es necesario interrogar al pasado y superar algunas representaciones del tipo de: “Durante la dictadura militar (…) el mundo se dividía en amigo y enemigo, bajo una dictadura, es preciso mantener la convicción de que la separación es tajante.” (Sarlo, Bb; 2005, p. 23). Hay que resolver la dicotomía entre montoneros y militares para que se puedan ampliar los sentidos sobre el pasado.

Hoy en día en Argentina el pasado está de moda. Y cuando en literatura se dice que: “El pasado regresa como ficción y artilugio, su presencia-ausencia es convocada desde la lengua de la narración y en esa convocatoria ordenamos los claroscuros de nuestra biografía, la volvemos a escribir y le damos una nueva existencia” (Forster, R, 2003, p. 54) se habla de una biografía personal entretejida con una memoria colectiva y social de manera simultánea. Frente a esta situación el cuento de Bruzzone “Otras fotos de mamá” propone, como se analizará más adelante, otras lecturas y sentidos sobre la última dictadura en Argentina.

El concepto de posmemoria es tomado de Sarlo quien a su vez lo toma de Marianne   Hirsch :

“A Hirsch le interesa subrayar la especificidad de la “posmemoria” no para referirse a la memoria pública, esa forma de la historia transformada en relato o en monumento, que no designamos simplemente con la palabra historia porque queremos subrayar su dimensión afectiva y moral, en suma: identitaria” (Sarlo, Bb; 2005, p. 126).

Es una noción útil para evitar la cosificación de la temporalidad histórica. En otras palabras la posmemoria obliga a buscar nuevas perspectivas en la re-construcción de los hechos.

Se trata de un concepto que posee un carácter vicario: “La posmemoria, que tiene la memoria en su centro, sería la reconstrucción memorialística de la memoria de los hechos recientes que no fueron vividos por el sujeto que los reconstruye” (Sarlo, B b, 2005, p.129) Es vicaria en la medida de que toma una voz prestada para reconstruir la experiencia. Su particularidad radica no en el prefijo “post” sino en la participación o implicancia de la subjetividad en la representación de los hechos vividos en términos personales. Además:

“La fragmentariedad del discurso de la memoria, más que una cualidad a sostener como destino de toda obra de rememoración, es un reconocimiento preciso de que la rememoración opera sobre algo que no está presente, para producirlo como presencia discursiva con instrumentos que no son específicos al trabajo de la memoria sino a muchos trabajos de reconstrucción del pasado: en especial, la historia oral y la que se apoya en registros fotográficos y cinematográficos” (Sarlo, B b, 2005, p.138)

Lo que evidencia las limitaciones que existen a la hora de reconstruir una experiencia pasada. En el cuento Otras fotos de mamá los documentos adquieren la forma, tal como lo indica el título, de fotografías. Es interesante porque en el relato de Bruzzone la memoria se presenta como una memoria fragmentada e incompleta. Lectura que se ampliará posteriormente.

No sólo hablar del terrorismo de estado en términos de: “Condiciones excepcionales, que tocan el límite de la experiencia” (Vezzetti, C; 2009, p.23) implica que la posibilidad de narrar una experiencia está limitada únicamente por un trauma vivido. También surgen preguntas problemas como: ¿de qué manera representar la ausencia? ¿Y de qué manera es posible integrar el testimonio en nuestra historicidad?

El otro concepto a definir es el término «testimonio». Muchas veces existe una relación compleja entre la elección de una primera persona que se comprometa con la narración de los hechos y la elaboración discursivo-textual de un testimonio, en el sentido de que: “La primera persona es indispensable para restituir aquello que fue borrado por la violencia del terrorismo de estado” (Sarlo, B b, 2005, p.162) como ocurre con el cuento Otras fotos de mamá. Hoy en día: “La historia oral y el testimonio han devuelto la confianza a esa primera persona que narra su vida (privada, pública, afectiva, política), para conservar el recuerdo o para reparar una identidad lastimada” (Sarlo, B b, 2005, p. 22). El testimonio funciona en distintos ámbitos discursivos pero es en el espacio jurídico donde adquiere mayor significación. Hay que recordar que: “El testimonio hizo posible la condena del terrorismo de estado; la idea del “nunca más” se sostiene en que sabemos a qué nos referimos cuando deseamos que eso no se repita”. (Sarlo, B b; 2005, p.34). Sin embargo no se puede dejar de lado que, si bien el testimonio es toda una institución social, no existirían sentidos plenos y acabados a la hora de reconstruir el horizonte de significación de una época.

Hay que tener en cuenta que:

“El yo, la primera persona, la experiencia que se busca transmitir, no es nunca una pura vivencia individual, no es la autenticidad de una conciencia replegada: en la base de ese yo hay otro colectivo, un mandato familiar o de un grupo; y eso incluye los enigmas, los pequeños mitos, los relatos ya armados” (Vezzetti, C; 2009, p.29).

Por más que la primera persona construya una ilusión de subjetividad, sostenida desde una biografía y una experiencia individual, debajo suyo opera una vivencia colectiva.

El cuento de Bruzzone , publicado en 2008, narra la historia desde la primera persona. El relato narra la experiencia de un joven que decide reconstruir los últimos años de vida de su madre desaparecida en los años 70 en Argentina. Es casi un trabajo de investigación, a modo de policial, el que realiza el personaje principal. Su búsqueda adquiere mayor sentido cuando mediante la información brindada por un tío suyo encuentra el nombre y la dirección de un novio y compañero de militancia de su madre poco tiempo antes de que ella desapareciera.

El autor es hijo de desaparecidos lo cual plantea una simetría entre la figura del autor y la del narrador. Sin embargo para este autor la literatura no tiene una función reivindicativa. Desde la perspectiva de Forster no presenta ni una concepción trágica ni épica sobre lo sucedido entre 1976 y 1983. El cuento plantea la imposibilidad de volver a contar lo sucedido desde algunas de estas dos modalidades y hace conciente los límites que aparecen en la construcción de la identidad de un hijo de desaparecidos.

El personaje y narrador deposita expectativas en su entrevista con Roberto (la ex -pareja de su madre) pero él sólo le habla del exilio y: “De mamá, en cambio, dijo bastante poco. No tenía claro cuándo habían estado juntos por última vez ni por qué habían dejado de verse” (Bruzzone, 2009, p. 48). De ella sólo le quedaban recuerdos borrosos como haberla visto por una última vez en una parada de colectivo aunque no se puede esclarecer: “¿Dónde había sido? o ¿Cuánto antes de la desaparición? (Buzzone; 2009, p. 48). Tampoco el narrador sabe si: ¿Sería esa la última noticia que yo tendría de ella o alguna vez lograría saber algo más?” (Bruzzone; 2009, p. 48). Después de la entrevista el narrador se ofrece para llevar a la mujer de Roberto, Cecilia, al centro a una clase de pintura. En el camino Cecilia recuerda que tiene que comprar unos botines para su hijo que juega al rugby, entonces el narrador se ofrece para comprar los botines y luego dejar que ella los pase a buscar por su casa días más tarde. Cuando Cecilia se presenta en la casa del narrador este considera que asistirá a una especie de revelación: “Me hizo creer que ella también guardaba algún secreto, y que si la dejaba hablar podía contármelo. Y habló, pero no de mamá ni de Roberto ni de nada de lo que yo esperaba” (Bruzzone, 2009, p. 51). El tema de conversación son los tapones de los botines del hijo de Cecilia. Finalmente la mujer de Roberto se va y el narrador decide emborracharse en un supermercado con un chino que acaba de conocer.

Este relato puede ser un ejemplo acerca de cómo funciona la posmemoria, su naturaleza subjetiva y personal que nace de una biografía incompleta. La información que el narrador encuentra tiene un carácter fragmentario y queda un vacío significativo en la construcción de la identidad del mismo: la búsqueda del narrador consiste en la búsqueda de su propia identidad.

También las voces que escucha el narrador son voces prestadas que bordean la figura de su madre. La pregunta que aparece inmediatamente es: ¿cómo se representa la ausencia? ya que la persona de la que se quiere reconstruir su historia no está presente.

Los datos que el personaje, alter ego quizá de Bruzzone, consigue no son significativos, son menos que secundarios al momento de narrar la biografía de su madre lo cual genera limitaciones en la elaboración de una genealogía pero también se produce un malentendido que se establece desde un anacronismo que resulta inevitable:

“Lo que hacía familiar al mundo ha desaparecido. El pasado y la experiencia de los viejos ya no sirven como referencia para orientarse en el mundo moderno e iluminar el futuro de las jóvenes generaciones” (Sarlo, B b, 2005, p.35) La experiencia de la madre del personaje se corresponde con una experiencia y con una época diferente a la que representa Bruzzone: son experiencias inconmensurables e intraducibles. Dicha inconmensurabilidad es otra limitación que esta vez está dada por el factor generacional:

“Lo que describe como destrucción de la continuidad entre generaciones no proviene de la “naturaleza” de la experiencia, sino de la aceleración del tiempo; no proviene del shock(…)sino de experiencias que ya no se entienden y son mutuamente inconmensurables” (Sarlo, B b, 2005, p.36) Roberto, Cecilia y el narrador hablan idiomas cronológica y culturalmente muy diferentes.

En fin como sostiene Clifford Gueertz: “ La cultura representa un intento de plantear unos términos que testimonien la diversidad de las vías que los seres humanos adoptan para construir sus vidas por medio de su propia actividad”(Gueertz C, 1992, p. 26) y Bruzzone desde su actividad como escritor plantea las dificultades para completar la biografía de los hijos de desaparecidos y allí la literatura es un espacio para reflexionar acerca de las limitaciones culturales- generacionales que existen actualmente para llevar a cabo esa tarea, no es fácil encontrar una solución para resolver el problema acerca de cómo representar la ausencia.

Bibliografía:

 

Bruzzone, F (2009) “Otras fotos de mamá”. Revista El monitor de la educación. Junio de 2009. Año 5. Número 21. Pág. 23,25.

Calveiro, P. (2005). Política y/o violencia: una aproximación a la guerrilla de los años 70. Grupo Editorial Norma. Argentina.

Gueertz, C. (2003). La interpretación de las culturas Gedisa. España.

Dalmaroni, M. (2009). La investigación literaria: problemas iniciales de una práctica UNL.

Forster, R. (2003). Crítica y sospecha. Los claroscuros de la cultura moderna. Editorial Paidós. Buenos Aires.

Gazzera, C; Surgí. (2006). Ficciones del horror: literatura y dictadura. Ediciones Recovecos. Argentina.

Ricoeur, P. (1999). La lectura del tiempo pasado: memoria y olvido. Editorial Arrecife. Madrid.

Sarlo, B a. (2007). Escritos sobre literatura argentina. Editorial Siglo XXI. Buenos Aires.

Sarlo, B b. (2005). Tiempo pasado: cultura de la memoria y giro subjetivo. Una discusión. Editorial Siglo XXI. Buenos Aires.

Schröder, G; Breuninger H. (2009). Teoría de la cultura. Un mapa de la cuestión. Fondo de cultura económica. México.

Vallina, C (comp.). (2009). Crítica del testimonio: ensayos sobre las relaciones entre memoria y relato. Editorial Beatriz Viterbo. Argentina.